Preparación física para el camino

El Camino puede resultar duro físicamente y más si no se está preparado, por eso te contamos unas serie de recomendaciones a tener en cuenta para evitar lesiones y que no haya problemas

Si lees este título ya te estarás imaginando como Rocky Balboa a ritmo de Survivor. Y, hombre, ¡tampoco es eso!, pero una cosa debes tener clara antes de emprender el Camino de Santiago; no hace falta que te entrenes como un deportista de élite, pero si todo el ejercicio que haces es subir las bolsas de la compra hasta el ascensor, hay que ponerse las pilas.

El Camino puede resultar duro físicamente y más si no se está preparado, por eso te contamos unas serie de recomendaciones a tener en cuenta para evitar lesiones y que no haya problemas:

  • Planifica las etapas de acuerdo a tu forma física y a tus limitaciones.
    Si tienes las rodillas mal y no haces nada de ejercicio desde que corrías en el patio de colegio no puedes hacer etapas largas, ni comenzar con una etapa que incluya cuestas infernales y quebrantahuesos.
    Lo aconsejable es realizar etapas de unos 20-25 kilómetros de media.
  • Entrena al menos el mes previo
    No hace falta que te machaques el gimnasio, simplemente con que salgas a caminar todos los días (todo el tiempo del que dispongas), ya es un buen preparativo. No nos meteremos donde nos nos llaman y no daremos consejos de salud en este blog, pero no podemos evitar deciros que esto deberíais hacerlo ¡siempre!.
  • Si tienes laguna lesión previa, consulta a tu médico si es recomendable emprender la aventura.
  • Calcula el recorrido y las distancias
    Sabiendo los días que tienes para hacerlo debes repartir fuerzas, kilómetros y tener siempre en cuenta la dificultad de cada etapa.
  • No cargues la mochila
    Probablemente si eres chico este apartado te cueste bastante menos que si eres chica… Si te decides por llevar mochila tienes que ser práctico, y si no lo eres ya te ‘pesará’ y te irás deshaciendo de cosas a lo largo del viaje a medida que veas que no puedes con ese mochilón que te has cargado a la espalda.
    Secador ¿para qué?, los ‘por si a caso’ me mancho, llueve, se rompe… mejor que te los dejes en casa, no son para el Camino.
    Repetimos y recalcamos: debes ser extremadamente práctico a la hora de hacer la mochila, aunque dedicaremos un post sobre cómo prepararla para que no se te cuele nada innecesario.

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