Y ¿por qué hacerlo?

Hay miles de caminos, tantos como peregrinos. Es una experiencia inolvidable, una sensación de plenitud increíble, quizá por eso siempre repetimos.

Profundos, infinitos, múltiples, diversos, variopintos, simples, complicados… son solo algunos de los motivos por los que uno se decide a hacer el Caminos de Santiago.

Por razones religiosas, por pasar unos días con los amigos o con la familia, por hacer algo de deporte, por una promesa o incluso por error…

De hecho puedes comenzarlo por una causa y acabarlo por otra. Puedes emprenderlo con la mochila llena e ir descargándola poco a poco, o por el contrario, cargarla de vivencias y experiencias.

Puedes empezar solo y terminar acompañado o te puede pasar justo lo contrario.

Puedes hacerlo por motivos gastronómicos, con mucho dinero o con muy poco. Por desconectar o porque necesitas pensar en ti.

Lo puedes hacer por curiosidad, para conocer gente extraordinaria e historias inolvidables.

Nunca sabes lo que te va a deparar el Camino, incluso puede darle la vuelta a tu vida para siempre.

Hay miles de caminos, tantos como peregrinos. Es una experiencia inolvidable, una sensación de plenitud increíble, quizá por eso siempre repetimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.