… mi intención en esta guía ha sido la de exprimir cada kilómetro del Camino y no dejar pasar ninguna de las posibilidades que ofrece a los peregrinos que gustan de disfrutar de los grandes placeres de la vida.
Jorge González Paredes

abrir ficha guíaLa Guía Secreta del Camino de Santiago viene a satisfacer una demanda cada vez más acuciante entre los peregrinos que se deciden a emprender la ruta jacobea: un libro que no sólo refleje las etapas por las que discurre o los monumentos destacados, sino que recoja aquellos aspectos que hacen del Camino una experiencia única en todos los sentidos: los alojamientos con encanto, los restaurantes más curiosos y originales y sus recetas secretas, los bares, tiendas y los puntos de interés que merece la pena visitar. Es la primera vez que se hace un compendio de estas características, tan completo y tan acorde con esta nueva manera de hacer el Camino.

Bajo la batuta de reconocidas personalidades como el escritor Paulo Coelho, los periodistas Carlos Herrera y Antxon Urrusolo y el director de la Agencia de Revitalización Integral de la Ciudad Histórica de Vitoria, Gonzalo Arroita, que cuentan sus inolvidables experiencias en la ruta jacobea, el autor, Jorge González plasma en estas páginas el resultado de varios meses de investigación por el Camino Francés y el Camino Vasco del Interior, un gran desconocido cuyas claves quedan desveladas en este libro.

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Los Colaboradores


Carlos Herrera

Periodista, presentador y escritor

“… me juego las palabras de Pablo, mesonero de Palencia, cuando me decía que el Camino estaba hecho para aquellos que sabían escuchar esa voz que, desde dentro y cuando más aprieta el cansancio, te dice ¡Camina! ¡Anda! ¡No te pares!”.

Paulo Coelho

Escritor

“… vuelvo veinte años en el tiempo, a una tarde de julio o agosto de 1986, a un café, un agua mineral, personas conversando o caminando
–sólo que esta vez el escenario son las planicies que se extienden después de Castrojeriz–, mi cumpleaños se aproxima, ya salí de Saint Jean Pied de Port hace tiempo…”.

Antxón Urrosolo

Periodista, presentador de televisión y escritor

“Y tanto, con la que estaba cayendo. En medio del chaparrón, faltaba muy poco, apenas un par de kilómetros de bajada, para concluir el viaje. Estella se adivinaba más allá del puente romano que atraviesa el río Ega. Fue entonces, lo recuerdo muy bien, sobre la lluvia y el barro, cuando ocurrió el milagro: se nos apareció San Veremundo”.

Gonzalo Arroita Berenguer

Experto en Patrimonio de la Unesco

“El tramo alavés constituye uno de los tesoros mejor guardados del Camino de Santiago. Desde la entrada a través del túnel de San Adrián, uno de los paisajes más bellos y mágicos descritos a lo largo de los siglos por los viajeros, hasta la conexión con el camino troncal camino de La Rioja”.

José María Ballester

Funcionario internacional, periodista y crítico de arte.
Ha sido director de patrimonio cultural
del Consejo de Europa.
Ha impulsado el Camino de Santiago como elemento Patrimonio cultural europeo

“…. de nuevo, se demuestra que la itinerancia a Compostela, cualquiera que sea la orientación del caminante, es sobre todo un recorrido interior. Un recorrido de emociones, de vivencias compartidas y de una espiritualidad que es necesario entender –y situar– en el contexto de la mutación social que estamos viviendo…”.

Lartaun de Azumendi

Peregrino y periodista

“… de repente, llevaba el Camino cosido a las entrañas, mi humor había cambiado, todo tenía una luz especial”.

Ignacio Lavín

Gourmet del Camino

“… puede ayudar a olvidar a una ex, o a echarse novia, puede emplearse tanto para meditar sobre lo que a uno le abruma, como para conducirse de forma impensada. Para madrugar, o para que se le peguen las sábanas, y aunque también pueda servir para perder peso, advierta usted que es siempre una mala ocasión para hacer dieta…”.

Ramón Loza Lengaran

Historiador, arqueólogo y expresidente de la Asociación de amigos del Camino de Álava

“… los peregrinos caminaban a Santiago con la idea de alcanzar esta misma visión, la Jerusalén celestial, en forma terrenal. Los peregrinos que caminan por Álava, siguiendo los andares de la Oca, han cruzado el primer puente, sobre el Adour, en Bayona y buscan el segundo, sobre el Ebro, en Miranda. Entre medias, se detienen un tiempo en Victoria-Jerusalen, dispuesta toda ella para la reflexión y la esperanza. La esperanza de que, el Camino, sea en verdad la senda de su redención y la puerta del Cielo…”.

Los motivos del autor


Jorge González Paredes

Diseñador multimedia, comunicador y peregrino.
Gerente de la empresa ZETA Comunicación  

La primera vez que hice el Camino de Santiago fue en el año 2003. Un buen amigo, Lartaun, se había cogido la mochila al hombro en Roncesvalles y se disponía a afrontar sólo los 750 kilómetros que tenía por delante con la compañía de los amigos que quisieran sumarse en cualquier etapa. Así que no me lo pensé mucho y decidí unirme a él en Ponferrada, la capital del Bierzo, a 200 kilómetros de Santiago de Compostela. No me pareció demasiado, siempre he hecho deporte así que pensé que lo tenía fácil… pero me equivocaba.

Tres etapas después, me ví sentado en un hospital de Sarria con 35 ampollas en los pies y una enfermera gritándome “fillo del diablo” (hijo del diablo en gallego) mientras me conminaba a dejar el Camino en ese mismo instante. Pero yo ya no podía parar, así que desoyendo consejos médicos y con los pies en carne viva, me puse de nuevo las zapatillas y tras un día de descanso ya estaba de nuevo peregrinando.

Una locura, pensaréis… y no os falta razón. El caso es que con mucho dolor tuve ganas de dejarlo, pero una noche, mientras dormía en el gélido suelo de la cocina del albergue de Ribadixo de Abaixo, tuve tan claro que quería llegar a Santiago que ya nada pudo pararme. Llegué finalmente con Lartaun y algún amigo más que me hice durante la ruta, y sólo os puedo decir que la emoción que sentí cuando llegué a la Plaza del Obradoiro y a la Catedral fue indescriptible. No sé si el Santo me perdonó todos mis pecados o que, pero fue tan mágico que en ese momento supe que no sería la última vez que lo haría.

Y así ha sido. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, tantos años como Caminos he repetido. Si me preguntáis por qué, no sabría responderos exactamente: por divertirme, por desconectar, por tener unas vacaciones distintas, por disfrutar de la gastronomía, por encontrarme a mí mismo o por alejarme cuando no estoy bien, por pasar tiempo con mis amigos o por conocer gente nueva… Lo he hecho sólo, en grupo, en pareja y jamás he tenido la sensación de que he perdido el tiempo. Dicen que no hay un Camino, sino tantos como peregrinos y yo añado más: incluso para uno mismo, cada experiencia es única, irrepetible y mágica. Nunca dejará de sorprenderme.

A lo largo de estos años me he encontrado con personas que lo han hecho por muchos motivos: fe, promesas, deporte, superación, amistad, amor, turismo, moda, conocer lugares distintos o incluso por error. Unos lo hacen con la mochila al hombro, la más común, con poco equipaje y menos dinero. Otros buscan los mejores restaurantes y alojamientos, disfrutar al máximo de la gastronomía y la cultura que sale a tu encuentro en cada pueblo y ciudad. Yo he vivido las dos experiencias. Pero hacedme caso, sobre todos estos deseos, intenciones y retos, sobre todos esos Caminos distintos, subyace algo mucho más importante. Por encima de lo que tu planees, el Camino es como tu vida, nunca sabes lo que te va a deparar.

Quizá sea esta la magia de la ruta de las estrellas, testigo de millones de peregrinaciones desde hace siglos. Que uno siente pasar las claves de su vida por delante de sus ojos: la diversión, la amistad, el dolor, el sufrimiento, el cansancio, la superación, la belleza, el amor, el placer… Y cuando llegas a Santiago es como si todo, sin saber por qué, se resolviese, como si todo lo que has vivido esos días adquiriese un sentido. Es una sensación de plenitud difícil de explicar, pero compartida por todos lo que lo hacemos. Y por eso repetimos.

Programa Aspaldiko de la ETB