Una iglesia-fortaleza templaria plantada en mitad de la nada: Santa María la Blanca.
Villasirga para los amigos, fue encomienda templaria y se nota: en mitad de la nada se planta Santa María la Blanca, una iglesia-fortaleza del siglo XIII a medio camino entre el románico y el gótico que sobrecoge. No te vayas sin mirar la portada sur, con su Pantocrátor rodeado de evangelistas y apóstoles bajo arquivoltas de filigrana. Dentro, la imagen de Santa María a la que Alfonso X el Sabio dedicó sus cantigas. Un gigante de piedra donde menos lo esperas.