Cinco siglos de piedra y un solo objetivo: el cocido maragato. Entrepiedras ocupa una casa maragata de más de 250 años en pleno Castrillo de los Polvazares, y lo borda: el cocido que se come al revés —primero las siete carnes, luego los garbanzos, al final la sopa— servido en lo que fueron pajar y cuadras, hoy comedores con alma. Reserva, ven con hambre de la seria y déjate el reloj en el albergue. De los mejores sitios del Camino para entender por qué este plato es religión.