Recién reformado y con la decoración recia de la zona, El Refugio es de esas paradas que se agradecen al coronar la subida hacia el monte Irago. Habitaciones sencillas y confortables, restaurante donde reponer fuerzas y un trato familiar que te gana enseguida. Rabanal del Camino es final de etapa según el Códice Calixtino, y aquí se entiende por qué: cama, pitanza y hospitalidad a precio de peregrino, justo antes del tramo serio de montaña.