Un pazo gallego del XVII en Castañeda, con su escalera de piedra, su lareira y vistas al valle, recuperado como casa rural con encanto. Habitaciones amplias de piedra y madera, salones señoriales y la calma del campo a dos jornadas de Santiago. Para darse el gusto de dormir como un fidalgo justo antes del último tramo. De las paradas con más sabor de la recta final gallega.