Si hay un sitio donde rendir culto al pulpo á feira, es Melide, y dentro de Melide, Ezequiel. Una pulpería de las de toda la vida donde el pulpo se cuece en olla de cobre y se sirve en plato de madera con su aceite, sal gorda y pimentón, acompañado de pan y un Ribeiro en taza. Sencillo, ritual y perfecto justo donde el Primitivo enlaza con el Francés. Parada obligatoria: el Camino no se entiende sin este plato.