San Martín, el románico más perfecto del Camino: parece una maqueta a tamaño real.
Si el románico tuviera un escaparate, sería San Martín de Frómista. Levantada en el siglo XI por Doña Mayor de Castilla, es tan perfecta de escala y proporción que parece una maqueta a tamaño real: tres ábsides, cimborrio octogonal, dos raras torres cilíndricas y cuarenta y seis capiteles para perderse. Alrededor, San Pedro y su museo, el centro Vestigia y una repostería que merece parada: roscas de palo, sequillos y el queso puro de oveja de larga curación. Punto y aparte en plena Tierra de Campos.