Hotel boutique con conciencia ecológica a seiscientos metros de la joya románica de San Martín. Doce habitaciones decoradas una a una, insonorizadas y casi todas con balcón a Frómista, desayuno Km0, jardines y piscina para soltar las piernas tras la meseta. Tranquilo, cuidado y con criterio sostenible de verdad, no de pegatina. Para darse el gusto de dormir bien en mitad de Tierra de Campos.