En plena Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada, este tres estrellas ocupa tres caserones nobles —uno del siglo XVII— restaurados con gusto. Veinte habitaciones cálidas, minibar gratis y dos restaurantes para no salir a cenar si no te apetece: tapas bercianas por un lado y mesa más seria por otro. A un paseo del castillo templario y del casco viejo. La parada cómoda y bien situada para tomarse Ponferrada con calma, que la capital del Bierzo lo merece.