A Parada das Bestas

Casa de piedra, huerta y capón de peregrino a ocho kilómetros de Palas de Rei.

A estas alturas, con Santiago casi oliéndose, A Parada das Bestas es de las paradas que justifican bajar el ritmo. Casa de piedra y vigas en Pidre, huerta propia y una cocina que María Varela mueve con las estaciones: el capón al estilo peregrino que ha rescatado no es folclore para turistas, es memoria que se come. Vinos gallegos sin complejos, jardín para estirar las piernas molidas y una piscina que en agosto roza el milagro. De las que te hacen dudar si de verdad quieres seguir caminando mañana.