Las zapatillas se limpian. La ropa va a la lavadora. Las piernas dejan de protestar. Pero hay sitios del Camino que siguen dando guerra bastante después de volver.
Una cuesta que parecía no terminar nunca. Un pueblo al que llegaste con hambre. Santiago bajo la lluvia. No todos recordamos el mismo Camino, aunque hayamos pisado las mismas piedras.
De ahí sale CaminoSantiago.art, nuestra web de ilustraciones del Camino de Santiago. Hemos llevado algunos de esos lugares al papel, en forma de láminas para colgar en casa. Ahora que la web estrena diseño, tocaba presentarla como merece.

Lugares que se quedan
Llevo haciendo el Camino desde 2003. Empecé con doscientos kilómetros entre Ponferrada y Santiago. Después vinieron otros recorridos, otras cuadrillas, más barro, más cuestas. También unas cuantas mesas donde sentarse a recuperar fuerzas, que caminar está muy bien, pero habrá que comer.
Con los años, el mapa se llena de recuerdos que ninguna aplicación sabe señalar. Un tramo puede parecer poca cosa sobre el papel y quedarse contigo durante décadas. Otro sale estupendo en las fotos, pero tú solo recuerdas el asfalto.
Las ilustraciones parten de ese vínculo con los lugares. No intentan explicarte cómo fue tu viaje. Eso lo sabes tú. Buscan una imagen en la que puedas reconocer algo de lo que viviste.
O Cebreiro, primera subida
O Cebreiro tenía que estar en la colección. Pasé por allí en mi primer Camino, en 2003. Subir a O Cebreiro por primera vez fue un punto de inflexión. De aquellos doscientos kilómetros entre Ponferrada y Santiago, ese es uno de los lugares que se quedaron conmigo.
Para otros será el comienzo de su viaje. Para otros, una llegada después de la subida. El mismo pueblo, recuerdos muy distintos.

Santiago bajo la lluvia
También está Santiago bajo la lluvia, en una ilustración nocturna. La piedra mojada, los soportales, la luz de las farolas. Santiago no necesita que le dibujemos un sol espléndido para quedar bien.
Esta ya está colgada en mi salón. Comparte pared con otros lugares, porque después de tantos años viajando uno acaba teniendo la pared bastante concurrida.

Ver la lámina Santiago bajo la lluvia
El Camino entre robles
Y está El Camino entre robles. Porque el viaje también transcurre entre un pueblo y el siguiente, cuando no hay monumento, ni foto obligatoria, ni nadie diciéndote dónde debes mirar.
Un sendero, los árboles, alguien caminando. Hay recuerdos del Camino que caben ahí.

Una lámina para tu pared
En la web puedes recorrer las ilustraciones y consultar las opciones disponibles en cada ficha: tamaños, acabados y versiones con marco cuando las haya.
Elige primero la imagen. Después mira cuánto espacio tienes. Una pared pequeña no necesita una lámina enorme empeñada en conquistar el salón.
También puede ser un regalo para alguien con quien compartiste camino. Tú sabrás qué lugar le toca la fibra. O cuál le hará recordar aquella cuesta que todavía te echa en cara.
Otra forma de contar el Camino
En La Guía Secreta del Camino de Santiago seguiremos contando rutas, rincones, sitios donde comer y esas cosas que conviene saber antes de echar a andar. Las láminas se suman a esa manera de mirar el Camino, esta vez con dibujos.
La colección seguirá creciendo. Hay mucho Camino por dibujar.
Antes de comprar ninguna, entra y mira. Busca un lugar que conozcas, fíjate en los detalles, comprueba si alguna te dice algo.
Entra en CaminoSantiago.art y descubre la colección
Y cuéntanos qué rincón del Camino te gustaría ver dibujado. Con el pueblo nos basta. Si además nos cuentas qué te pasó allí, mejor.
Si estás pensando en regalar una lámina a alguien con quien caminaste, hemos preparado una guía de regalos para peregrinos: elegir el lugar, acertar con el tamaño y decidir si la quieres con marco. Primero el recuerdo. El hueco en la pared ya lo buscará.
¿Te apetece volver a la costa? Lee Camino del Norte de Zarautz a Deba: costa, cuestas, flysch.
