El puente del Passo Honroso: aquí Suero de Quiñones rompió lanzas un mes entero por amor.
Pocos puentes cuentan una historia como este. En 1434 el caballero leonés Suero de Quiñones plantó cara en el puente del Órbigo a todo el que quisiera cruzarlo: rompió lanzas durante un mes para honrar a su dama, en el célebre Passo Honroso. Hoy ese puente medieval interminable sigue ahí, uno de los más largos y hermosos del Camino, sobre un río famoso por sus truchas. Cruzarlo despacio es casi obligatorio.