Prada A Tope no es un hotel ni un restaurante: es una declaración de amor al Bierzo. José Luis Prada levantó este palacio del XVIII rodeado de sus propias viñas y lo convirtió en una experiencia completa —dormir, comer, beber y comprar—, con una filosofía ‘a tope’ que se palpa en cada rincón, del forjado al packaging. Cocina berciana tradicional con producto propio, bodega seria y habitaciones únicas, una dedicada al Camino. Servicio extraordinario y familiar a la vez. Si Prada anda por allí, te enseña él las habitaciones. Una parada que se recuerda.