La huella de Julián Campo

Artículo publicado en “La Guía Secreta del Camino” por Antxón Urrosolo

El golfo que se convirtió en santón

“Llegó con tres heridas la del amor, la de la muerte, la de la vida.” (Miguel Hernández)

Antxón Urrosolo de camino a Castrojeriz

“Bien y tú” dijo al franquear la puerta del albergue el hospitalero, un tipo alto, delgado, barbudo con pinta de místico o de yogui. Nunca olvidaré el día que conocí a Julián,  fue después de cubrir  los 43 kilómetros que separan Burgos de Castrojeriz, una de las etapas más largas del Camino. 

“Pareces un santón”, le espeté  a bocajarro, con la confianza no exenta de insolencia que uno tiene cuando al instante sabe que ha sintonizado  tan solo mirando a los ojos  al que tiene en frente.

 

“Santón, si yo te contara…luego nos vemos”, dijo.  Y nos vimos. Y contó entre unos huevos con chorizo y patatas fritas.  Por aquellos años acababa de abdicar de su fama de vividor para iniciar su etapa de hospitalero.

Julián Campo haciendo el Camino con su hermano Ovidio, su primo el presidente de la Junta de Castilla-León, Juan Vicente Herrera y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid

Julián Campo, al que llamaban “Julianín” en Burgos  por lo grandón y ruidoso , fue un rico postinero, jaranero, golfo  y  sandunguero hasta que se cayó del caballo, como Saulo, y acabó convertido en hospitalero y  misionero . Fue el dueño de “Almacenes Campos”, el comercio de moda más lujoso de la ciudad, un “pijoaparte”  conocido por su afición a los toros , a los escotes y a los descapotables… hasta que hizo el Camino de Santiago y le cambió la vida. 

Ocurrió en 1996 el Camino iniciático que hizo junto a su hermano Ovidio. En algún momento, en algún lugar, conversó con un anónimo peregrino – nunca quiso desvelar su nombre- que le habló de Calcuta, de la Madre Teresa, de los pobres…  Entonces dejó el Audi,  las corbatas de Hermés , los toros y Marbella y se fue a la India, con sus 140 kilos de sobrepeso  que fue dejando hasta convertirse en un hombre nuevo, alto y escuálido y ligero de equipaje.

Julián con la Madre Teresa

Compartió su último viaje de la mano de su amigo José  Santino Manzano, el camarada con el que encontró la muerte en un descarrilamiento de tren ocurrido en Villada (Palencia,2006), cuando regresaban de recorrer un tramo del Camino de Santiago Inglés. Crueles paradojas del destino ¡ay! En ese mismo tren que hacía el trayecto Galicia –Irún,  en ese mismo vagón, viajaba mi hijo Axel, que a punto  estuvo de perder una  pierna, pero salvó la vida. Nunca olvidaré del accidente, un caluroso  21 de agosto, ni la  angustiosa espera  en el Hospital de Palencia, ni el momento  en que nos relataron a los familiares la identidad de victimas y heridos, en la larga lista me pareció escuchar su nombre  entre los fallecidos: “Julián Campo Fernández de 50 años”. En medio del dolor pregunté, quise saber si se trataba del  mítico hospitalero de Rabanal y Castrojeriz. Después de una noche en vela  todo se  confirmó :  Era  Julián, el gran Julián… Pedí  verle por última vez en el depósito de cadáveres. Fue la última vez que le ví.

 Cuando nos conocimos ni  en su destino ni en el mío estaba escrita esa fatal coincidencia. Entonces, fascinado por el personaje, sabedor de que acababa de  regresar de Calcuta, donde trabajó con la madre Teresa , de que había abandonado sus correrías y juergas, sus comilonas y francachelas, sus corbatas caras y sus negocios  prósperos, para embalsamar en la India los cadáveres de aquellos que no tenían donde caerse muertos, para ponerlos a salvo de las ratas, me pareció que estaba frente a un hombre que no era de este mundo y le propuse rodar un documental sobre su figura.

“Para figura la que yo lucía en mis tiempos de correrías, pesaba 140 kilos, imagínate” replicó con humor “mírame ahora más ligero y más feliz, pero conozco vidas mucho más interesantes que la mía.  No me arrepiento de mi existencia anterior,  si quieres preguntar por ella vete a cualquier rincón de Burgos y entérate, pero si quieres contar  mi  verdadera historia ven, sígueme y narra la vida de los otros, de los desheredados, de los moribundos, de aquellos que me han permitido valorar mi escala de valores”

Pero  el 21 de agosto del 2004 ese tren que a él le llevó a la muerte y que a mí me cambió la vida truncó el proyecto, no sin dejar la huella profunda e imborrable del hospitalero  de Castrojeriz  y Rabanal que te despertaba al alba con una manzana fresca y música gregoriana.

   que desde esa fecha todos los años se honra en el tramo castellano del camino la memoria de Julián Campo Se celebran conciertos, exposiciones, encuentros. Sé que su primo Juan Vicente Herrera, Presidente de la Junta de Castilla y León , con el que compartió  la pasión por el Camino de Santiago recorre cada año,  una etapa en su recuerdo, como tantas veces lo hicieran juntos . En  2005 emprendieron el camino gallego por la costa desde Tui. Sé que son muchos los que le echan de menos y muchos más los que le lloran. Y sé ,por tanto, que no  ya no se  podría entender el Camino sin dejar constancia en cualquier libro del la profunda huella del Hombre que más veces lo recorrió, por dentro y por fuera, del golfo que colgó los pantalones rojos marbellís y los mocasines de lujo, para curar las heridas de los pies a los peregrinos y atender a los niños tuberculosos de la India, el taurino que  cambió su devoción por  el maestro Antoñete  por su incondicionalidad a la madre Teresa de Calcuta, el rico que descubrió que lo más importante no se compra con dinero,  el niño bien burgalés  que dio sentido a su vida siendo  pobre entre los pobres ,  el  empresario que se deshizo de todo y comprobó que no es más rico quien más tiene  sino quien menos necesita. 

Julián Campo murió después de haber encontrado su camino. Cerca del  albergue Gaucelmo ,  que está junto a la iglesia de  Rabanal, un pequeño monolito recuerda para siempre a  “Chelán”, así llamaban al hospitalero  Julián que alternaba su función en verano entre  este pueblecito leonés y Castrojeriz.  

Caminantes del futuro,  peregrinos del mundo, cuando lleguéis a Castrojeríz  o a Rabanal,  permaneced atentos,   el aliento de Julián, su espíritu  os saldrá al encuentro .  La vida y también la muerte están en el camino.

Antxón Urrosolo
Periodista, presentador de televisión y escritor

 

4 comments

  1. Pingback:Presentación en el Camino Francés, en Castrojeriz - La Guía Secreta del Camino de Santiago

  2. Angel

    Preciosa narracion y exacta descripción de Julianin.Soy Angel Teran y tuve la SUERTE de conocerlo.Un besazo Julian y Santino donde esteis

  3. Carlos de Blas Armada

    Me impresiona este Pablo de Tarso burgalés.

  4. Carlos de Blas Armada

    Loado sea este Pablo de Tarso burgalés, que encarna una de las mas impactantes historias relacionadas con el Camino de Santiago.
    Recomiendo a cuantos busquen en el CAMINO ,reencontrarse con lo mejor de si mismos, para una vida mas auténtica, se encomienden a Julián Campo, que estará muy cerca de Santa Teresa de Calcuta, como lo estuvo en vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.